Una adicción es un trastorno de salud en el que la persona pierde el control sobre el consumo de una sustancia o sobre una conducta y la sigue repitiendo aunque le esté haciendo daño. No es falta de voluntad ni un vicio: el consumo continuado modifica el funcionamiento del cerebro, y por eso dejarlo cuesta tanto incluso cuando se desea de verdad. Tiene tratamiento, y pedir ayuda pronto suele facilitar el camino.
Adicción: significado de la palabra
Si buscas qué significa adicción en un diccionario, encontrarás una idea parecida a esta: dependencia de sustancias o actividades que perjudican la salud o el equilibrio psíquico. El término procede del latín addictus, que en la antigua Roma designaba a quien, por no poder saldar sus deudas, quedaba sometido a su acreedor. La imagen encaja con lo que relatan muchas personas: la sensación de que el consumo ha tomado el mando.
En el ámbito clínico se habla de trastorno por consumo de sustancias o de trastorno adictivo, y se valora su gravedad como leve, moderada o grave. No hace falta llegar a una situación extrema para que merezca atención profesional.
¿Qué es una adicción y cómo se reconoce?
Más que la cantidad o la frecuencia, lo que define una adicción es la relación que se establece con la sustancia o la conducta. Los profesionales se fijan sobre todo en estos rasgos:
- Pérdida de control: se consume más o durante más tiempo de lo previsto, y los intentos de reducir no funcionan.
- Deseo intenso (craving): ganas muy fuertes de consumir que se disparan ante ciertos lugares, personas o emociones.
- Tolerancia: hace falta más cantidad para notar el mismo efecto.
- Abstinencia: malestar físico o psicológico al reducir o interrumpir el consumo.
- Cambio de prioridades: el consumo ocupa cada vez más tiempo y desplaza el trabajo, los estudios, la familia o las aficiones.
- Continuar pese a los daños: se mantiene aunque ya existan problemas de salud, de dinero, legales o de pareja.
No tienen por qué darse todos a la vez. Si reconoces varios en ti o en alguien cercano, es motivo suficiente para consultar. En cómo se detecta una adicción tienes más señales concretas, también las que suele notar la familia.
Por qué se produce una adicción
No existe una causa única. Una adicción aparece cuando se juntan factores de distinto tipo.
Lo que ocurre en el cerebro
Las drogas, y también algunas conductas como el juego, activan el sistema de recompensa, el circuito que nos impulsa a repetir aquello que nos resulta placentero. Con la repetición, el cerebro se adapta: lo cotidiano gratifica menos, la sustancia pasa a ser necesaria para sentirse «normal» y se debilitan las áreas que ayudan a frenar impulsos y a anticipar consecuencias. Esto explica por qué alguien puede querer dejarlo sinceramente y, aun así, volver a consumir.
Para qué sirve el consumo
A menudo el consumo empieza o se mantiene porque cumple una función: calmar la ansiedad, conseguir dormir, olvidar un dolor, sentirse más seguro con otras personas o aguantar un ritmo exigente. El alivio existe, pero dura poco, y con el tiempo los problemas de fondo tienden a crecer. Cuando además hay un trastorno mental, como una depresión o un trastorno de ansiedad, se habla de patología dual.
Historia personal y entorno
También pesan la edad a la que se empieza, la facilidad de acceso, el consumo en el entorno cercano, el estrés, la soledad, las experiencias traumáticas y la predisposición genética. Ninguno de estos factores condena a nadie, pero sí elevan el riesgo.
Adicciones con sustancia y sin sustancia
Las más conocidas son las ligadas a sustancias: alcohol, cocaína, cannabis, psicofármacos como las benzodiacepinas, opiáceos o drogas de síntesis. Existen además las adicciones comportamentales, en las que no se toma nada pero el mecanismo es similar: apuestas, uso problemático de internet, compras o sexo. Puedes consultar cada una en la guía de tipos de adicciones.
Fases de la adicción
Cuando se habla de fases de la adicción se puede hacer referencia a dos procesos distintos: cómo avanza el problema y cómo se sale de él.
Cómo suele evolucionar el consumo
- Uso experimental u ocasional: se prueba por curiosidad o en situaciones sociales concretas.
- Uso habitual: el consumo se vuelve regular y se asocia a ciertos momentos o estados de ánimo.
- Consumo problemático: aparecen consecuencias negativas, pero el consumo continúa.
- Dependencia: se pierde el control, consumir se vuelve una necesidad y dejarlo provoca malestar.
No todas las personas que prueban una sustancia recorren este camino, ni lo hacen en el mismo orden o al mismo ritmo.
Las etapas del cambio
Para entender cómo se toma conciencia del problema, los equipos de tratamiento utilizan con frecuencia el modelo de los psicólogos Prochaska y DiClemente, que divide el cambio en cinco momentos:
- Precontemplación: la persona aún no percibe que tenga un problema.
- Contemplación: surgen las dudas; una parte quiere cambiar y otra se resiste.
- Preparación: decide hacer algo y empieza a planificar cómo.
- Acción: pone en práctica cambios concretos, a menudo con apoyo profesional.
- Mantenimiento: los cambios se consolidan; se considera que se ha llegado aquí cuando duran más de seis meses.
Las recaídas son habituales en este recorrido y no suponen empezar de cero: aportan información para ajustar el tratamiento. El modelo también ayuda a las familias a entender por qué insistir o discutir apenas sirve mientras la persona no ve el problema, y por qué cada etapa pide un tipo de apoyo diferente.
Cuándo pedir ayuda
No es necesario tocar fondo. Merece la pena consultar si:
- has intentado reducir o dejar el consumo y no lo has logrado;
- el consumo o la conducta te está causando problemas en casa, en el trabajo o con el dinero;
- necesitas consumir para dormir, relajarte o afrontar el día;
- alguien cercano te ha dicho que está preocupado;
- eres familiar y no sabes cómo actuar.
En la Fundación Salud y Comunidad ofrecemos una primera atención gratuita en Barcelona para valorar tu situación con calma y orientarte, también si llamas por un familiar. Puedes contactar en el 93 424 04 00. Si hay un riesgo inmediato para la salud, llama al 112.
Preguntas frecuentes
¿La adicción es una enfermedad?
Sí. La medicina la considera un trastorno de salud con componentes biológicos, psicológicos y sociales. Entenderla así ayuda a quitar culpa y a abordarla con tratamiento, como se hace con otros problemas de salud de larga evolución.
¿Qué diferencia hay entre un hábito y una adicción?
Un hábito se puede modificar sin gran dificultad cuando uno se lo propone. En una adicción hay pérdida de control, deseo intenso y malestar al dejarlo, y la conducta se mantiene aunque cause daños evidentes.
¿Se puede tener una adicción sin consumir drogas?
Sí. Son las adicciones comportamentales, como el juego con apuestas o el uso problemático de internet. Funcionan con mecanismos cerebrales parecidos a los de las sustancias y también se pueden tratar.
¿Una adicción se puede superar?
Una adicción tiene tratamiento y muchas personas consiguen dejar el consumo y reconstruir su vida. Se trabaja como un proceso a medio y largo plazo, con apoyo para prevenir recaídas y para la familia. Lo explicamos en cómo se trata una adicción.
¿Cómo puedo ayudar a un familiar con una adicción?
Infórmate, habla desde la preocupación y no desde el reproche, y evita encubrir las consecuencias de su consumo. Busca también orientación para ti: la familia puede consultar aunque la persona todavía no quiera tratarse.
La adicción a las drogas o drogodependencia es una enfermedad con graves consecuencias físicas, psicológicas y sociales. Se caracteriza por un patrón de conducta desadaptativo, en el que la persona prioriza el consumo de drogas: alcohol, cocaína, cannabis, psicofármacos, etc. y lo antepone a valores antes más importantes, causando deterioro o malestar significativos. También puede darse adicción a algunas conductas como el juego con apuesta, internet, el sexo o las compras y entonces se habla de adicciones comportamentales o adicciones sin sustancia.
En general todas las drogas actúan liberando unas sustancias, los neurotransmisores, que actúan produciendo un desequilibrio del sistema nervioso central, de manera que cuando la persona deja de consumir necesita la droga para seguir funcionando. Su organismo pierde la capacidad de generar las sustancias propias y se rompe el equilibrio natural.
A nivel psicológico suelen actuar o bien aliviando a la persona que las consume de algún sentimiento negativo o dolor, o aportándole una aparente y momentánea solución a necesidades suyas (desinhibición, euforia, sentimiento de poder con todo…). La vivencia de la persona es que para estar bien necesita seguir consumiendo las sustancias.
La persona que presenta una adicción no puede controlar el consumo de la sustancia a pesar de lo mucho que lo intente, y a pesar de ser consciente de las consecuencias adversas de su consumo. Una de las características de esta enfermedad es que el individuo que consume una droga de forma continuada sufre cambios en su cerebro que dificultan el autocontrol y la capacidad para contener el impulso de consumir la droga y por tanto ya no consume de forma voluntaria, sino porque no pueden dejar de hacerlo.
La toma de conciencia de una adicción
La toma de conciencia de una adicción y el proceso de dejar de consumir pasa por diferentes fases etapas, que fueron descritas por los psicólogos Prochaska y Diclemente:
Etapa de precontemplación:
La persona consume sin ser consciente de las consecuencias negativas de su consumo.
Etapa de contemplación:
La persona empieza a plantearse que su consumo es problemático y que debería hacer algún cambio. Se produce la disonancia, es decir discrepancia entre lo que el individuo hace y lo que cree que debería hacer.
Etapa de preparación:
La persona empieza a pensar seriamente en los cambios que debe hacer en su vida para cambiar la conducta de consumo.
Etapa de acción:
La persona empieza a llevar a la práctica estos cambios.
Etapa de mantenimiento:
La persona incorpora estos cambios en su estilo de vida. Se considera que ha llegado a la etapa de mantenimiento cuando estas nuevas conductas permanecen durante más de 6 meses.
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A pesar de estos cambios se pueden producir recaídas que hacen que la persona reinicie el ciclo. Este modelo revela la complejidad del proceso y porqué es tan dificil que una persona tome conciencia de su adicción por mucho que la gente que le rodea se lo advierta. Cada etapa supone una actitud mental diferente e implica un tipo de intervención específica para ayudar a la persona a cambiar de etapa y avanzar en el proceso de cambio. Por ello es importante la intervención de profesionales que diseñen el tratamiento, tanto para el propio usuario como para su familia.
