Skip links

Mujer y adicciones

Hablar de mujeres y drogas es hablar de algo más que de sustancias. Las mujeres con un problema de consumo cargan con más estigma, suelen pedir ayuda más tarde y a menudo viven situaciones de cuidado, dependencia económica o violencia que condicionan todo el proceso. Un tratamiento con perspectiva de género tiene en cuenta esa realidad en lugar de aplicar un modelo pensado para hombres.

Mujeres y drogas: por qué el consumo no es igual

Durante décadas, los tratamientos de las adicciones se diseñaron a partir de la experiencia de los hombres, que eran la mayoría en consulta. Eso dejó en segundo plano cuestiones que afectan sobre todo a las mujeres:

  • El cuerpo responde de otra manera. Con la misma cantidad de alcohol, las mujeres suelen alcanzar concentraciones en sangre más altas, y algunos daños en el hígado, el corazón o el cerebro pueden aparecer antes. Más información sobre la adicción al alcohol.
  • Una evolución más rápida. En muchas mujeres el camino entre el primer consumo, la dependencia y sus complicaciones es más corto.
  • Más peso de los psicofármacos. El uso prolongado de tranquilizantes y pastillas para dormir es más frecuente entre mujeres, a menudo a partir de una receta y sin que nadie lo vea como un problema (ver adicción a los psicofármacos).
  • Malestar emocional de fondo. La ansiedad, la depresión o los traumas acompañan a menudo al consumo, que a veces empieza como alivio. Cuando coinciden se habla de patología dual.
  • Un consumo más oculto. El juicio social es más duro con la mujer que bebe o consume, lo que favorece que lo haga a solas y en casa.

Mujer y adicciones: las barreras para pedir ayuda

Muchas mujeres tardan años en consultar, y casi nunca por no darse cuenta del problema. Las razones más habituales son:

  • El miedo a ser juzgadas como malas madres, malas parejas o malas hijas.
  • El temor a que el consumo tenga consecuencias sobre la custodia de sus hijos.
  • No tener con quién dejar a las personas que dependen de ellas mientras se tratan.
  • Una pareja que también consume o que controla, presiona o castiga cualquier intento de cambio.
  • La incomodidad de hablar de temas íntimos, como la sexualidad, la maternidad o los abusos, en grupos donde casi todos son hombres.

Si el tratamiento no tiene en cuenta estas barreras, es frecuente que las mujeres se callen o abandonen. Ese silencio es lo que la perspectiva de género intenta evitar.

Qué es la perspectiva de género en adicciones

Aplicar la perspectiva de género en adicciones significa entender el consumo teniendo en cuenta los roles, las expectativas y las desigualdades que viven mujeres y hombres. En la práctica supone:

  • Preguntar por la historia completa: maternidad, relaciones de pareja, trabajo, cuidados y posibles experiencias de violencia.
  • Ofrecer espacios solo para mujeres en los que puedan hablar con libertad.
  • Trabajar la autoestima y la culpa, que suelen ser especialmente intensas.
  • Coordinarse, si hace falta, con servicios sociales, salud mental o atención a la violencia.

Adicciones y violencia de género

Consumo y violencia se cruzan con frecuencia. Algunas mujeres empiezan a consumir, o consumen más, para soportar el maltrato; otras son controladas a través de la sustancia o ven cómo su adicción se usa para desacreditarlas. La violencia puede ser psicológica, física o sexual, y venir de la pareja o de la propia familia.

Si estás viviendo violencia machista, puedes llamar al 016, un servicio gratuito y confidencial de información y asesoramiento. Si hay un peligro inmediato, llama al 112. Tener un problema de consumo no te quita el derecho a recibir protección y ayuda.

El Programa Mujer y Adicciones de FSC

En la Fundación Salud y Comunidad, las mujeres representan el 25% de las personas atendidas por consumo, y en los últimos años ha crecido de forma notable el número de mujeres que piden tratamiento. A partir de esa realidad nació un programa específico que aborda la adicción desde la experiencia de las mujeres. Incluye:

  • Atención psicoterapéutica individual, para valorar con calma la relación con la sustancia (si se trata de un uso, un abuso o una adicción), entender qué la mantiene y reforzar la motivación para cambiar.
  • Grupo de psicoterapia de mujeres, para hablar de lo que cuesta decir en otros sitios: la soledad, la incomprensión del entorno, las exigencias de la maternidad y la conciliación, la autoestima dañada o las violencias vividas.
  • Atención psiquiátrica, para orientar y valorar si conviene introducir medicación.
  • Espai Ariadna, un recurso residencial de atención integral para mujeres solas o con sus hijos e hijas que necesitan un entorno seguro desde el que afrontar a la vez la violencia machista y la drogodependencia.

Para las personas cercanas existe el programa de atención familiar.

Cuándo pedir ayuda

No hace falta esperar a tocar fondo. Merece la pena consultar si notas que:

  • Bebes, tomas pastillas o consumes otras sustancias para dormir, calmar la ansiedad o aguantar el día.
  • Lo haces a escondidas o te preocupa que alguien lo descubra.
  • El consumo afecta a tu salud, a tu trabajo o al cuidado de quienes dependen de ti.

Si tomas tranquilizantes o bebes alcohol a diario, no lo dejes de golpe por tu cuenta: la retirada brusca puede ser peligrosa y debe hacerse con supervisión médica. En la Primera atención gratuita te escuchamos sin juicios en Barcelona y valoramos contigo qué ayuda necesitas. Puedes llamar al 93 424 04 00.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hace falta un programa de adicciones solo para mujeres?

Porque muchas mujeres no se sienten cómodas hablando de maternidad, sexualidad o violencia en grupos formados casi solo por hombres, y acaban callando o dejando el tratamiento. Un espacio propio facilita la confianza.

¿Las mujeres se enganchan antes al alcohol o a las drogas?

El organismo femenino es más sensible a algunos efectos del alcohol y de otras sustancias, y en muchas mujeres la dependencia y sus complicaciones aparecen en menos tiempo. Por eso conviene consultar pronto, sin esperar a que el problema sea grave.

¿Puedo pedir ayuda si estoy embarazada o tengo hijos pequeños?

Sí, y cuanto antes mejor. Durante el embarazo no hay ninguna cantidad de alcohol o de drogas que se considere segura, y dejar algunas sustancias requiere supervisión médica.

¿Qué hago si sufro violencia y además tengo un problema de consumo?

Llama al 016, gratuito y confidencial, o al 112 si estás en peligro. Las dos situaciones se pueden abordar a la vez: FSC cuenta con el Espai Ariadna, un recurso residencial para mujeres solas o con sus hijos e hijas que necesitan un entorno seguro.

Primera atención gratuita

Llámanos gratis al: 93 424 04 00

Contacta con nosotros

"*" señala los campos obligatorios

Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.
Nombre*