La adicción al cannabis aparece cuando fumar porros deja de ser algo ocasional y se convierte en una necesidad: se consume casi a diario, cuesta pasar sin ello y se mantiene aunque afecte a los estudios, al trabajo, al ánimo o a las relaciones. Mucha gente cree que «los porros no enganchan», pero el cannabis sí puede generar dependencia, y dejarlo es posible con un plan y, si hace falta, con ayuda profesional.
Qué es la adicción al cannabis
Se obtiene de la planta Cannabis sativa, y la mayoría de sus efectos se deben al THC (tetrahidrocannabinol), una sustancia que actúa sobre el cerebro y altera la percepción, el estado de ánimo y la memoria. Se consume sobre todo como marihuana (la planta seca) o hachís (la resina), normalmente fumado y mezclado con tabaco, aunque también se ingiere en comidas o se vapea.
Ninguna otra droga ilegal tiene tantos consumidores en España, y a la vez es de las que se perciben como menos peligrosas, sobre todo entre adolescentes y jóvenes. Esa baja percepción del riesgo hace que muchas personas tarden en darse cuenta de que han perdido el control. Con el uso frecuente el organismo se acostumbra (tolerancia), se necesita más para notar lo mismo y aparece malestar al dejarlo.
No hay un único perfil. Hay jóvenes que empiezan fumando en grupo, como forma de encajar o divertirse, y adultos con una vida estable que fuman cada noche «para desconectar» o dormir y, con el tiempo, sienten que ya no pueden prescindir de ello.
Efectos del cannabis
Efectos a corto plazo
- Relajación, risa fácil y sensación de bienestar.
- Ojos rojos, boca seca, aumento del apetito y taquicardia.
- Somnolencia, lentitud de reflejos y peor coordinación, lo que hace peligroso conducir.
- Distorsión del tiempo y de los sentidos, dificultad para concentrarse y recordar.
- En algunas personas, ansiedad, paranoia o ataques de pánico, sobre todo con variedades muy potentes o en dosis altas.
Riesgos del consumo continuado
- Problemas de memoria, atención y aprendizaje, más marcados si se empieza en la adolescencia, cuando el cerebro aún está madurando.
- Falta de motivación, abandono de aficiones y peor rendimiento en clase o en el trabajo.
- Más ansiedad y bajo estado de ánimo a medio plazo, aunque al principio se use para calmarse.
- Riesgo de brotes psicóticos en personas vulnerables, que requieren atención psiquiátrica urgente.
- Daños respiratorios, especialmente cuando se fuma con tabaco.
Señales de que el consumo de porros es un problema
- Fumas a diario o casi a diario, y cada vez antes en el día.
- Te cuesta dormir, comer o relajarte si no has fumado.
- Te has propuesto reducir y no lo has logrado.
- Dedicas mucho tiempo y dinero a conseguirlo.
- Has dejado actividades o amistades que antes te importaban.
- Sigues fumando aunque notes que te afecta a la memoria, al humor o a tus responsabilidades.
Señales que puede observar la familia en un adolescente
Bajada brusca de las notas, faltas a clase, cambios de amistades, aislamiento en la habitación, irritabilidad, apatía, peticiones frecuentes de dinero u olor a hierba en la ropa. Ninguna señal por sí sola confirma un consumo problemático, pero si se juntan varias conviene hablarlo con calma y pedir orientación. Disponemos de un programa para adolescentes que trabaja también con las familias.
Síndrome de abstinencia del cannabis
Cuando una persona que fuma con frecuencia deja de hacerlo, es habitual que aparezca un síndrome de abstinencia, conocido popularmente como «mono de porros». Sus síntomas más comunes son:
- Irritabilidad, nerviosismo y ansiedad.
- Insomnio y sueños muy vívidos o intensos.
- Pérdida de apetito y, a veces, malestar de estómago.
- Inquietud, dificultad para concentrarse y bajo estado de ánimo.
- Ganas intensas de fumar (craving).
Suele empezar en los primeros días tras dejarlo y va remitiendo de forma progresiva en las semanas siguientes. No suele ser peligroso físicamente, pero sí lo bastante incómodo como para que muchas personas vuelvan a fumar solo para quitárselo de encima. Saber que es pasajero y tener estrategias para esos días marca la diferencia.
Cómo dejar los porros: pasos prácticos
- Aclara tus motivos. Escribe qué ganarías al dejarlo: dormir mejor, ahorrar, recuperar la memoria, estar más presente con los tuyos.
- Elige una fecha. Mejor una semana tranquila que una época de exámenes o de mucho estrés.
- Quita lo que facilita el consumo. Deshazte del material, borra contactos de venta y evita, al principio, los planes en los que siempre se fumaba.
- Identifica tus desencadenantes. Aburrimiento, ansiedad, ciertas personas o la hora de irte a dormir. Prepara una alternativa para cada uno.
- Cuida el sueño. Horarios regulares, ejercicio durante el día y pantallas fuera antes de acostarte ayudan a pasar las primeras noches.
- Ten en cuenta el tabaco. Si lo mezclas, también tendrás ganas de nicotina; valora con un profesional cómo abordar ambos.
- Cuéntaselo a alguien de confianza. Sentirte acompañado reduce las recaídas.
- Si fallas, no lo tires todo. Un desliz es información sobre qué situación te pilló desprevenido, no una prueba de que no puedes.
Si fumabas para calmar la ansiedad o para dormir, es importante tratar también lo que había debajo. Cuando el consumo convive con un trastorno mental hablamos de patología dual, y necesita un abordaje conjunto. Muchas personas lo consiguen con un tratamiento ambulatorio, sin dejar su rutina.
Cuándo pedir ayuda
Pide ayuda si has intentado dejarlo varias veces sin éxito, si el malestar al parar te supera, si el cannabis está afectando a tus estudios, tu trabajo o tu salud mental, o si aparecen ideas extrañas, desconfianza intensa o sensación de que te persiguen. Ante un brote psicótico o una crisis grave, acude a urgencias o llama al 112.
Si eres madre, padre o pareja y no sabes por dónde empezar, también podemos orientarte. En Fundación Salud y Comunidad ofrecemos una primera atención gratuita en Barcelona; puedes llamarnos al 93 424 04 00.
Preguntas frecuentes
¿El cannabis crea adicción?
Sí. Aunque no todas las personas que lo prueban desarrollan dependencia, el consumo frecuente genera tolerancia, síntomas de abstinencia al dejarlo y dificultad para controlar el uso. El riesgo es mayor cuanto antes se empieza y cuanto más potente es el producto.
¿Cuánto dura el mono de porros?
Los síntomas suelen aparecer en los primeros días sin fumar y van disminuyendo a lo largo de las semanas siguientes. Las dificultades de sueño y las ganas de fumar pueden durar algo más, por eso conviene preparar ese periodo.
¿Es mejor dejar los porros de golpe o poco a poco?
Las dos opciones pueden funcionar. Algunas personas prefieren fijar un día y parar; otras reducen primero la cantidad y la frecuencia. Lo importante es tener un plan concreto y, si los intentos anteriores no han funcionado, contar con apoyo profesional.
¿El cannabis puede provocar psicosis?
En personas vulnerables, especialmente si empiezan en la adolescencia o consumen variedades con mucho THC, puede desencadenar episodios psicóticos. Si aparecen alucinaciones, ideas de persecución o comportamientos muy extraños, hay que buscar atención médica cuanto antes.
¿Qué hago si mi hijo fuma porros?
Evita reaccionar en caliente y busca un momento tranquilo para hablar, interesándote por lo que le aporta el consumo. Pon normas claras y coherentes, y si el consumo es frecuente o ves cambios importantes en su conducta, pide orientación profesional.
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