FSC participa en la jornada “Chemsex, solo química”, organizada por UNAD, para abordar los riesgos, desafíos y respuestas profesionales ante el uso sexualizado de drogas
La Fundación Salud y Comunidad (FSC) ha participado en la jornada “Chemsex, solo química”, organizada por UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, en Madrid. El encuentro reunió a profesionales y entidades especializadas para analizar una realidad cada vez más presente en los recursos de atención: el chemsex, entendido como el uso sexualizado de sustancias en determinados contextos relacionales, sexuales y de ocio.
En representación de FSC intervino Gemma Maudes, subdirectora del Área de Adicciones, Género y Familia, quien participó en el espacio “Experiencias de trabajo en Chemsex y uso sexualizado de drogas”. En esta sesión se compartieron diferentes experiencias de intervención desarrolladas por entidades como Fundació Àmbit Prevenció, Bizkaisida e Imagina MÁS, entre otras. Maudes, integrante de la Comisión de Intervención de UNAD, ejerció como moderadora, facilitando el diálogo entre profesionales y promoviendo una reflexión técnica sobre los retos clínicos, sociales y comunitarios que plantea este fenómeno.
Desde una perspectiva psicológica y de atención a las adicciones, el chemsex requiere una mirada especialmente cuidadosa, alejada del juicio moral y centrada en la comprensión de las funciones que puede cumplir el consumo: facilitar la desinhibición, gestionar malestares emocionales, intensificar la experiencia sexual, afrontar soledades o responder a dinámicas de pertenencia y validación. Esta complejidad obliga a desarrollar intervenciones que integren la reducción de riesgos, el acompañamiento emocional, la salud sexual, la salud mental y el abordaje de posibles patrones de dependencia.
Durante la jornada, Gemma Maudes señaló que se trata de una cuestión que preocupa a FSC, ya que comienzan a recibirse demandas de tratamiento vinculadas al chemsex y, en muchos casos, todavía existe desconocimiento tanto sobre las formas de intervención más adecuadas como sobre las sustancias implicadas en estas prácticas. Esta realidad pone de manifiesto la necesidad de reforzar la formación especializada de los equipos profesionales, diseñar protocolos adaptados y generar conocimiento aplicado que permita ofrecer respuestas ajustadas, eficaces y libres de estigma.
Uno de los aspectos destacados del encuentro fue la importancia del enfoque peer to peer, o apoyo entre iguales, como modelo de intervención cercano y con gran potencial terapéutico y preventivo. La experiencia muestra que las personas que han vivido situaciones similares pueden desempeñar un papel clave en la creación de vínculos de confianza, en la detección temprana de riesgos y en el acompañamiento hacia recursos especializados.
La jornada también permitió analizar el escenario actual del chemsex en España, marcado por una mayor diversidad de perfiles, necesidades de salud más complejas y situaciones de vulnerabilidad social asociadas a determinados consumos. Se alertó, además, sobre problemáticas vinculadas al consumo inyectado, las sobredosis, los abscesos y otros impactos físicos, psicológicos y sociales que pueden aparecer cuando estas prácticas se mantienen en el tiempo o se desarrollan en contextos de escaso apoyo.
Otro de los espacios de trabajo se centró en los datos disponibles sobre chemsex en España y en los retos que plantea su medición. En esta mesa participaron representantes del Ministerio de Sanidad, Madrid Salud y Energy Control en ABD, quienes compartieron información sobre el aumento de demandas de atención en recursos especializados. Entre los datos expuestos, se señaló que la red de atención a las adicciones de Madrid ha pasado de atender 54 demandas relacionadas con chemsex en 2017 a 912 en 2025.
Entre las principales conclusiones, se subrayó la necesidad de garantizar el derecho de todas las personas que usan drogas a recibir una atención especializada, adecuada y respetuosa, independientemente de las sustancias consumidas o del contexto en el que se produzca el consumo. También se reclamó reforzar la coordinación entre recursos sanitarios, sociales y comunitarios, impulsar la vigilancia epidemiológica, ampliar las herramientas de reducción de riesgos y contar con la participación de personas que practican o han practicado chemsex en el diseño de las intervenciones.
Desde FSC, la participación en esta jornada reafirma el compromiso de la entidad con una atención integral, basada en la evidencia, la escucha y el respeto a la diversidad. Abordar el chemsex implica comprender no solo los consumos, sino también las emociones, los vínculos, las vulnerabilidades y los contextos que los acompañan. Solo desde esta mirada amplia será posible ofrecer respuestas útiles, humanas y ajustadas a las necesidades reales de las personas.
