¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo fuma porros?

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¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo fuma porros?

mi-hijo-fuma-porros-que-debo-hacerLa adolescencia de por sí conlleva cambios que dificultan y complican la relación entre padres e hijos.
Los hijos reducen la comunicación con los padres, pasan más horas encerrados en su habitación, con el ordenador. Se incrementan las salidas con los amigos y empiezan las discusiones sobre la hora óptima de llegada. Aumentan los conflictos en casa por los quehaceres domésticos y las malas respuestas a los padres.

Cuando a todos estos cambios les añadimos señales que nos alertan sobre un posible consumo de porros: olor a marihuana, ojos enrojecidos o vidriosos, encontrar cannabis o marihuana en casa, la angustia y la preocupación de los padres se dispara.

Que un hijo fume porros, no significa que tenga un problema de consumo o de adicción. Pero es cierto que debemos estar atentos y no facilitar que esto se convierta en algo habitual.

¿Fuma un porro muy ocasional con amigos o tiene un problema de consumo?

Diferenciar el consumo lúdico del problemático será uno de nuestros objetivos: la frecuencia del consumo, cuando éste se lleva a cabo, si es en compañía o en solitario, cuanto tiempo ocupa dicho consumo y cuánto dinero se invierte en él.
También es importante identificar de qué manera el consumo afecta a otras áreas de la vida de nuestro hijo: observar si se mantiene un buen rendimiento en los estudios, si continua manteniendo interés en las actividades que hacía (deporte, actividades extraescolares), si gasta más dinero de lo habitual, si cambia sus hábitos con la comida e incluso si aumenta de modo considerable la apatía.

El diálogo entre padres e hijos es la mejor solución.

Si aparecen estos signos, debemos preguntarles sobre el tema sin hacer afirmaciones taxativas (evitando el “estas fumando porros, tienes un problema”). El dialogo siempre es la mejor herramienta, estar dispuestos a escuchar facilitará que podamos prestarles ayuda cuando la necesiten. No debemos pues precipitarnos en poner la etiqueta de que hay un problema de adicción sino indagar sobre ello preguntando y fomentando confianza para que nos cuenten la situación en la que se encuentran respecto a este tema.

Te recomendamos que leas más sobre el tema aquí: mi hijo no quiere dejar de fumar porros y que le envíes estos dos artículos para que tome conciencia y descubra si realmente tienen un problema con el cannabis y cuáles son los beneficios de dejarlo evitando los efectos secundarios.

Y si vemos signos que nos indican que se está gestando un problema y es imposible la comunicación con el hijo o hija, siempre podemos acudir a un centro especializado como el nuestro que asesorará y orientará a los padres sobre el camino a seguir. Puedes pedir una primera cita gratuita.

Núria Vera

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