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Pisos terapéuticos en Barcelona: FSC atiende perfiles cada vez más complejos con adicciones comportamentales y patología dual

Los pisos terapéuticos de la Fundación Salud y Comunidad (FSC) consolidaron en 2025 su posición como recursos residenciales de referencia dentro del Circuito de Tratamiento de las Adicciones en Barcelona. Así lo evidencian las Memorias anuales de ambos servicios, que ofrecen una radiografía detallada de los perfiles atendidos, los retos terapéuticos emergentes y las desigualdades estructurales que condicionan los procesos de recuperación.

Perfil de las personas atendidas: edad laboral, policonsumo y patología dual

Durante 2025 se mantuvo un perfil común en los usuarios de ambos recursos residenciales. Hombres y mujeres se situaron en torno a los 42-43 años, en plena edad laboral activa, procedentes mayoritariamente de la provincia de Barcelona y derivados desde sus respectivos Centros de Atención y Seguimiento (CAS) de referencia.

Las sustancias que motivaron el tratamiento fueron principalmente el alcohol y la cocaína, con frecuencia consumidas de forma combinada. Este patrón de policonsumo, habitual en los recursos de media y larga estancia, incrementa la dificultad del abordaje terapéutico y exige intervenciones especializadas e integrales.

Un dato especialmente relevante es el alto porcentaje de patología dual: el 58,7% de las personas atendidas presentaba un diagnóstico psiquiátrico asociado. Los trastornos de personalidad del clúster B —caracterizados por dificultades en la regulación emocional y en las relaciones interpersonales—, los trastornos del estado de ánimo y los trastornos de ansiedad fueron las comorbilidades más frecuentes.

El auge de las adicciones comportamentales: un factor de riesgo creciente

Uno de los fenómenos más significativos registrados en 2025 fue el aumento de las adicciones comportamentales como elemento desestabilizador de los procesos terapéuticos. Adicciones al juego, al sexo, a las compras o a las nuevas tecnologías aparecieron con una frecuencia creciente entre las personas en tratamiento.

En uno de los dos pisos terapéuticos, el 57% de los usuarios presentó simultáneamente adicción a sustancias y adicción comportamental, una combinación que eleva el riesgo de recaída, dificulta la intervención y demanda mayor especialización por parte de los equipos clínicos. Esta realidad plantea la necesidad de adaptar los programas de tratamiento de adicciones a una casuística cada vez más compleja.

Brecha de género y violencia machista: factores estructurales en el tratamiento

Las Memorias de 2025 ponen de manifiesto, una vez más, la desigualdad de género como elemento estructural dentro de los recursos mixtos de tratamiento de adicciones. El 41% de las personas atendidas en ambos pisos fueron mujeres, una cifra que, si bien refleja una tendencia ascendente —facilitada por la agilización del circuito de ingreso específico para ellas—, continúa lejos de la equidad.

El perfil predominante de las mujeres atendidas es el de una mujer de entre 43 y 45 años, soltera o separada, con hijos o hijas a cargo, con adicción al alcohol y a la cocaína, y con escasos recursos económicos. A este perfil se suman múltiples factores de vulnerabilidad que complejizan su proceso de recuperación:

  • El 75% presentó una adicción comportamental asociada.
  • De este grupo, el 67% sufrió un trastorno de la conducta alimentaria, poniendo de relieve la intersección entre género, salud mental y adicción.
  • El 80% había experimentado violencia de género, lo que hizo necesario un trabajo terapéutico específico sobre la toma de conciencia de la violencia vivida, su impacto psicológico y emocional, y su relación con el consumo de sustancias.

Estos datos subrayan la importancia de incorporar la perspectiva de género de forma transversal en los programas de tratamiento de adicciones con el fin de dar una respuesta adecuada y eficaz a las necesidades reales de las mujeres.

Intervención integral para una recuperación sostenible

En conjunto, las Memorias de 2025 presentan dos recursos residenciales que, en un contexto de elevada complejidad clínica y social, continúan siendo componentes esenciales del modelo de atención a las adicciones en Barcelona. Los pisos terapéuticos de FSC integran intervención clínica especializada, acompañamiento social, enfoque de género y estrategias de reinserción laboral y social, con el objetivo de acompañar a las personas en la construcción de proyectos de vida autónomos, saludables y libres de consumo.

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