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Cómo se trata una adicción

Saber cómo dejar una adicción empieza por entender que no es una cuestión de fuerza de voluntad, sino un problema de salud que se puede tratar. El tratamiento combina atención médica, que a veces incluye medicación, y atención psicológica, y se adapta a la sustancia o conducta, al tiempo de consumo y a la situación de cada persona. Con un buen acompañamiento, muchas personas recuperan el control de su vida.

Cómo dejar una adicción: por dónde empezar

El primer paso suele ser el más difícil: reconocer que el consumo se ha convertido en un problema. Después, estas pautas ayudan a ponerse en marcha:

  1. Busca una valoración profesional. Un equipo especializado revisará tu historial de consumo, tu salud física y mental y tu entorno para proponerte el tratamiento más adecuado.
  2. No lo dejes de golpe si hay dependencia física. Con el alcohol o con tranquilizantes como las benzodiacepinas, parar bruscamente sin supervisión médica puede ser peligroso.
  3. Define un objetivo realista. Lo habitual es buscar la abstinencia, pero el plan se ajusta a cada caso y se revisa con el tiempo.
  4. Apóyate en alguien. Contar con familia, amistades o un grupo terapéutico reduce el aislamiento y las recaídas.
  5. Cambia el entorno. Alejarte de los lugares, personas y rutinas ligados al consumo facilita mucho los primeros meses.

En qué consiste el tratamiento de adicciones

Atención médica y farmacológica

No todas las personas necesitan medicación, pero en muchos casos es de gran ayuda. Durante la retirada de la sustancia permite que el cuerpo se adapte con menos malestar y con seguridad. Más adelante puede servir para reducir el deseo intenso de consumir (craving), equilibrar el humor y abordar otros trastornos mentales que acompañen a la adicción, algo que se conoce como patología dual. Es especialmente recomendable cuando el consumo ha sido largo e intenso.

Tratamiento psicológico

Es el núcleo del proceso. La terapia ayuda a responder una pregunta clave: ¿para qué consumía? Muchas veces la sustancia servía para calmar la ansiedad, evadir problemas o sentirse capaz en lo social. Entender esa función permite aprender otras formas de afrontar las mismas situaciones. Puede ser individual, en grupo o con la familia, y lo ideal es combinar varios formatos.

Ambulatorio o residencial

En el tratamiento ambulatorio la persona sigue en su casa y acude a sesiones periódicas, compatibles con el trabajo o los estudios. El tratamiento residencial, con ingreso en una comunidad terapéutica, se reserva para situaciones en las que el entorno dificulta mucho la abstinencia o la dependencia es grave. La elección se hace tras la valoración inicial.

Fases del tratamiento de una adicción

Cada proceso es distinto, pero la mayoría de tratamientos recorren estas etapas:

1. Desintoxicación

Su objetivo es que el organismo deje de depender de la sustancia de forma segura. No siempre es necesaria: lo decide un médico según lo que se consume, la cantidad y el estado de salud. Puede hacerse en casa, con seguimiento médico y un familiar de referencia, o con ingreso hospitalario si se necesita más control. En esta etapa el peso recae en la atención médica. Más información sobre la desintoxicación.

2. Deshabituación

Es la etapa central del trabajo psicológico. Aquí se reconoce la dependencia, se aprende cómo funciona la adicción y se detectan las situaciones, emociones y hábitos que empujan a consumir. Se entrenan habilidades concretas: resolver problemas, regular la ansiedad, frenar los impulsos y anticipar los momentos de riesgo. En esta fase suelen acordarse medidas de protección temporales, como que otra persona gestione el dinero o hacer controles analíticos.

3. Rehabilitación

Lo aprendido se pone a prueba en la vida diaria. Se reparan relaciones, se recuperan rutinas y responsabilidades y, poco a poco, se retiran las medidas de control para comprobar que la persona mantiene la abstinencia con más autonomía.

4. Reinserción

El último tramo se centra en volver a participar plenamente en el trabajo, la formación, la familia y la vida social. Se comprueba que las estrategias se han consolidado y se deja preparado un plan por si aparecen dificultades más adelante.

Síndrome de abstinencia: qué es y cómo se maneja

El síndrome de abstinencia es el conjunto de síntomas físicos y psicológicos que aparecen al reducir o interrumpir una sustancia de la que el cuerpo depende. Varía mucho según la droga: puede ir desde irritabilidad, insomnio y ansiedad hasta temblores, sudoración, vómitos o, en casos graves, convulsiones.

Con el alcohol y las benzodiacepinas la abstinencia puede ser peligrosa, por lo que la retirada debe hacerse siempre bajo supervisión médica. Con otras sustancias el riesgo físico es menor, pero el malestar es una de las principales causas de volver a consumir. Ante convulsiones, confusión intensa o pérdida de conciencia, llama al 112.

Cómo superar una adicción y prevenir una recaída

Superar una adicción es un proceso largo y no lineal. Una recaída, es decir, volver al patrón de consumo anterior tras un tiempo de abstinencia, es frecuente y no significa que todo esté perdido. Conviene distinguirla de un consumo puntual, que bien gestionado puede ser una oportunidad de aprendizaje.

Señales de alerta

  • Volver a frecuentar sitios o personas relacionadas con el consumo.
  • Pensar que «por una vez no pasa nada» o idealizar los tiempos de consumo.
  • Abandonar las sesiones, la medicación o las rutinas de autocuidado.
  • Acumular estrés, cansancio, aislamiento o malestar emocional sin hablarlo.

Estrategias que ayudan

  • Tener un plan escrito para los momentos de riesgo: a quién llamar y qué hacer.
  • Mantener horarios, descanso, alimentación y actividad física regulares.
  • Construir una red de apoyo y actividades que den sentido al día.
  • Seguir en contacto con el equipo terapéutico, incluso cuando todo va bien.

Cuándo pedir ayuda

Pide ayuda si has intentado dejarlo por tu cuenta sin conseguirlo, si notas malestar físico al reducir el consumo, si la adicción está dañando tu salud, tu trabajo o tus relaciones, o si convive con ansiedad, depresión u otro problema de salud mental. Las familias también pueden consultar aunque la persona afectada aún no quiera tratarse.

En Fundación Salud y Comunidad puedes empezar con una primera atención gratuita en Barcelona, donde valoraremos tu caso y te orientaremos sobre el tratamiento más adecuado. Llámanos al 93 424 04 00.

Preguntas frecuentes

¿Se puede dejar una adicción sin ayuda?

Algunas personas lo consiguen, pero cuando hay dependencia física o varios intentos fallidos, el apoyo profesional aumenta mucho las posibilidades y evita riesgos. Con el alcohol o las benzodiacepinas, además, dejarlo sin supervisión médica puede ser peligroso.

¿Siempre hace falta una desintoxicación?

No. Depende de la sustancia, de la cantidad consumida y del estado de salud. Es un médico quien valora si es necesaria y si puede hacerse en casa o requiere ingreso.

¿Cuánto dura el tratamiento de una adicción?

No hay una duración única. La fase inicial puede ser breve, pero el trabajo psicológico y el seguimiento para prevenir recaídas suelen prolongarse en el tiempo, y se ajustan a la evolución de cada persona.

¿Una recaída significa que el tratamiento ha fallado?

No. Las recaídas forman parte del proceso de muchas personas. Lo importante es detectarla pronto, retomar el contacto con el equipo y analizar qué la desencadenó para reforzar el plan.

¿Qué puede hacer la familia si la persona no quiere tratarse?

La familia puede pedir orientación por su cuenta para aprender a comunicarse mejor, poner límites y cuidarse. Esto a menudo facilita que la persona acabe aceptando ayuda. Puedes conocer nuestro programa de atención familiar.

El tratamiento de una adicción se sustenta habitualmente en dos pilares fundamentales: por un lado el tratamiento farmacológico, que no siempre es indispensable, y por otro lado el tratamiento psicológico:

Al respecto, el tratamiento farmacológico permite, durante la fase primera de desintoxicación, pasar de consumir a no consumir de una forma confortable, sin que aparezca sintomatología de abstinencia, y con el objetivo de ayudar a eliminar la sustancia del organismo de la persona. Durante las fases posteriores del tratamiento los fármacos permiten paliar el deseo de consumir la sustancia (craving), previniendo así las recaídas y estabilizando el estado de ánimo, y compensar otras patologías psiquiátricas si las hubiera.

En el tratamiento de una adicción o drogodependencia, con personas que han estado consumiendo durante años sustancias que han actuado gravemente sobre el funcionamiento del sistema nervioso central, el tratamiento psicofarmacológico es muy recomendable.

Por su parte, el tratamiento psicológico permite a la persona descubrir comprender cuál ha sido la función de su consumo de sustancias, el para qué consumía, y después la prepara para la vida sin consumo entrenándola en nuevas capacidades.

 

 
EL PROCESO

El tratamiento de una adicción se divide en 4 fases:

Desintoxiación:

La desintoxicación no siempre es necesaria. La conveniencia o no de realizarla debe ser evaluada por un médico especialista en función de las dosis consumidas y el estado de salud de la persona. Puede hacerse ambulatoriamente, en el propio domicilio de la persona y bajo supervisión de un familiar responsable y del médico que pauta la medicación, o mediante ingreso en una unidad hospitalaria. En esta fase el tratamiento es exclusivamente farmacológico.

Deshabituación

fase de re-educación, que puede ser ambulatoria o residencial, en que la persona adquiere conciencia de dependencia del alcohol u otras drogas, analiza la función que tenía el consumo en su vida y se prepara para mantener la abstinencia adquiriendo los conocimientos necesarios sobre la drogodependencia y las técnicas de entrenamiento adecuadas. Se identifican las situaciones, los hábitos y las conductas de alto riesgo de recaída y se sustituyen por otras que faciliten la abstinencia. Se entrena a la persona en la resolución de problemas, manejo de la ansiedad, control de la impulsividad y estrategias en la prevención de recaídas. Se establecen las barreras y mecanismos de control necesarios para mantener la abstinencia: control del dinero, interdictores del alcohol, analíticas, etc.

Rehabilitación

Modificación de los comportamientos que se han visto afectados durante el proceso de la drogodependencia, tanto en el ámbito individual como en el familiar y social. Consolidación y puesta en práctica de las estrategias aprendidas durante la fase de deshabituación. Se empiezan a reducir barreras para verificar que se mantiene la abstinencia.

Reinserción

Fase final del tratamiento en la que se prepara a la persona para su reintegración como miembro activo y participativo en todos los ámbitos de la vida comunitaria: laboral, social, familiar, etc. Se verifica que las estrategias estan consolidadas y que el riesgo de recaída es bajo.

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